Los ingredientes los iremos describiendo. De las porciones simplemente digamos que en una ciudad donde vivir en solitario o comer a lo más en pareja es la cotidianeidad, pues, entonces las porciones serán siempre para dos. En este caso -como la receta es tan rica- hagamos 3 pimientos rojos, ½ kilo de carne, ¼ cebolla, 1 ajo, almendras y queso Chihuahua (de preferencia Chilchota). Para aquellos que han pedido recetas vegetariana, les comento que intentaremos este patillo con berenjena. La sola idea me resulta muy atractiva.
Empecemos. Debemos poner los chiles enteros a fuego directo para que la piel se queme. Hay que meterlos en una bolsa de plástico para que suden. Así dicen las abuelitas. La idea es que al sacar cada
pimiento, la piel se desprenderá con facilidad. Al desprender esa epidermis, quedará desnuda la carne sancochada y seguro percibirán el aroma dulce que desprende. Los chiles se abren por la parte superior para obtener un molde que podrá cerrarse con la misma cabeza del pimiento, ya sin el racimo de semilla que normalmente tiene.Dejemos aparte los pimientos, en tanto preparamos la carne. En un sartén caliente, hay que acitronar la cebolla en rodajas y el ajo picado. Se vierte la carne y las almendras picadas. Una vez cocida la carne, ésta se vacía en los moldes de pimiento. El queso Chihuahua irá rallado encima para que gratine. Como adorno colocamos la cabeza del pimiento, a manera de sobrerito. Se hornea –incluso en microondas- y está listo para comer. Puede acompañarse con arroz y ensalada.
Es realmente una receta sencilla y fácil de transportar, para aquellos que quieran sumarse al reto y aprovechar para comer súper rico, aunque sea en la oficina.





