Lo primero que hice fue picar nueces y ponerlas en el fondo del molde de rosca. En un sartén, a fuego lento, caramelicé azúcar y la coloque en el molde, sobre la nuez. Realmente la vida se hace más fácil si utilizan caramelo listo para usar. Si hacen su propio caramelo deben tener extremo cuidado de no quemarse.
Una vez listo el molde, déjenlo aparte para preparar la mezcla de chocolate. Podríamos hacer el pastel con harina y cocoa, pero aprovechemos que hoy podemos encontrar pasteles deliciosos de “cajita”. Hay que seguir las instrucciones de la caja. Normalmente hay que mezclar la harina preparada de chocolate con una taza de leche, vaciar ¾ de taza de mantequilla derretida (aunque en algunos casos piden ¾ tz de aceite, recomiendo mantequilla por el sabor cremoso que regala el ingrediente) y por último hay que incorporar uno a uno los huevos.
Lista la mezcla del pastel, déjenla aparte y preparemos el flan. Hay que vaciar las leches en la licuadora, junto con los quesos, la vainilla y los huevos. Recuerden que el huevo le da sabor, color y consistencia a nuestro flan, por eso recomiendo usar 5.
Una vez listas ambas mezclas, es tiempo de hacer un poco de magia. Tomamos el molde de rosca y con mantequilla o aceite en spay engrasamos las paredes (recordemos que en la base tenemos caramelo con nuez). Ahora vertimos la mezcla del flan. Y luego sobre esa mezcla, aunque parezca increíble, lentamente ponemos la mezcla del pastel de chocolate, de la manera más uniforme posible. Por un proceso físico, al hornearse a “baño maría”, el pastel se irá arriba y el flan quedará en el fondo del molde. No me creen. Inténtelo. Es realmente mágico.

Es muy importante el “baño maría” para lograr este efecto. El molde rosca deberá colocarse dentro de un molde más grande, colocaremos agua hasta que llegue a la mitad del molde rosca donde tenemos ya ambas mezclas. Debemos cubrir todo con papel aluminio y está listo para hornearse por 1 ½ horas a 175 C. Se deja enfriar, si quieren dentro del horno, y una vez que esté completamente frío se coloca en el refrigerador (al menos por 2 horas, antes de servir). Se desmolda y se coloca en un plato para voltearlo.
Con la supervisión adecuada de un adulto, sin duda, es una receta que se puede hacer junto con niños para que sientan la fascinación que generar el arte o, en este caso, la ciencia de cocinar.






